martes, 22 de diciembre de 2009

Navidad en Galicia. 1759. La peor de nuestra Historia.


Si eres de los que pasará una Navidad en crisis, como yo, te juro que te sentirás reconfortado tras acompañarnos en el análisis de esta carta escrita por el Padre José Francisco de Isla en 1760. Para no extendernos mucho, digamos solamente que el tío era un erudito, novelista, teólogo, humanista, que pasó una larga temporada en Pontevedra. La carta fue escrita a su cuñado, fechada en Villagarcía a 4 de enero  de 1760 y en ella cuenta lo acontecido en aquella Navidad de 1759. Empezamos, tras advertir que la carta es real, y nada de lo que veas en negrita y entrecomillado pertenece a mi imaginación:

"Amado hermano y amigo: Ya discurría yo que no llegaría el correo correspondiente a la carta de esta semana, porque también aquí le tuvimos con más de un día de atraso. Ya ha vuelto a su curso regular, aunque no sé si durará mucho, porque no acaba de asentarse el tiempo, en que ha un mes no cesa de llover con una furia y con una continuación nunca vista (...)".

Hasta aquí, la cosa no parece de momento muy grave. El correo se retrasaba y llovía con furia y sin descanso. Pero poco a poco, la Navidad se fue complicando:

"El terremoto que se sintió aquí la víspera de Navidad, también parece que llegó a La Coruña, y es natural se hubiese extendido por toda la costa. María Francisca me habla de él  muy ligeramente, y con la misma brevedad toca las dos muertes sucedidas en el día después, sin expresar quiénes fueron las infelices víctimas, quiénes los agresores, ni cuál fue el motivo (...)".

Ahora, aparte del retraso en el correo y la furiosa lluvia, tenemos también un terremoto y dos asesinatos. Pero las desgracias apenas acaban de empezar. Sigue Francisco de Isla:

"Nuestros huéspedes se retiraron a sus respectivos colegios de Valladolid el día después de la Circuncisión, habiendo tenido unas Pascuas bastantemente divertidas, pero muy encerradas como todos los demás, que en todo el mes de diciembre no hemos podido salir de casa (...)".

Encerrados en casa, con un temporal interminable, sin correo, el Padre Isla y sus amigos circuncidaron a sus huéspedes, que ¡lo pasaron muy bien! Seguramente, el aburrimiento los llevó a circuncidar a sus invitados, y a éstos les pareció divertido, o esa impresión tuvo el Padre Isla. El hecho de que todos los invitados se largaran a Valladolid al día siguiente de la circuncisión a pesar de la tormenta, no obstante, nos hace pensar que no les debió parecer tan divertido. Probablemente fingieron que lo habían pasado bien y escaparon a Valladolid ante el temor a ser castrados. La cosa no acaba aquí:

"Estamos todos muy condolidos e igualmente consternados con la fatalidad del P. Joseph Díez, electo Rector de Pontevedra. Volvíase de Valladolid a Salamanca para tomar el camino de su gobierno , y la víspera de Navidad, ya de noche, se ahogó en el río, o en el arroyo de Travancos (...) El macho en el que iba montado dio la primera noticia, porque él por sí solo se presentó en la puerta de la casa (...)".

O sea, que aún por encima, el Rector de Pontevedra, intentó cruzar un arroyo montado sobre un macho, un tipo de perversión que seguramente tú no conocías. Quizás el macho sobre el que iba montado no estaba de acuerdo en cruzar el arroyo con un rector montado sobre él, manera además impropia e indecente de cruzar un arroyo.

Recapitulando: durante aquellas navidades de 1759, una lluvia continuada y furiosa cayó sobre Galicia. Un terremoto asoló sus costas, hubo dos asesinatos, los invitados tuvieron que escapar a Valladolid tras ser circuncidados y el Rector de Pontevedra murió al intentar cruzar un arroyo montado sobre un macho. Y aun por encima, el correo no llegaba.


Por eso, por muy malas que se presenten estas fiestas en crisis, nunca serán tan malas como las de 1759, las peores navidades de nuestra Historia. Piénsalo.



1 comentario:

  1. Me he reido con ganas.Gracias por tu imaginacion.

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