martes, 14 de diciembre de 2010

Pedro el Parricida, nieto de Pedro Madruga.


Pedro de Sotomayor, "El Parricida", nació  en 1491. El dato se deduce de un testamento firmado por su padre en marzo de aquel mismo año, en el que queda claro que su esposa y futura madre del bebé, estaba embarazada, y en el que papi ordena que si el asunto sale varón se ha de llamar Pedro, como su abuelo, Pedro Álvarez de Sotomayor, el famoso Pedro Madruga, quien había desaparecido en 1486.

El padre de Pedrito, Álvaro de Sotomayor murió en Valladolid violentamente en 1495, en circunstancias nunca aclaradas, cuando la criatura tenía cuatro años. A partir de ahí, el futuro del pobre niño parecía despejado. Se convertiría en III Conde de Camiña y heredaría las posesiones de la familia, entre las que se encontraban varias fortalezas, los señoríos de diferentes lugares, una flota de barcos, muchas tierras y gran influencia en las cortes de los reinos de España y Portugal. Era el heredero natural de la mayor fortuna familiar del Sur de Galicia, y puede que de todo el reino.

Pero todo comenzó a torcerse. Su madre, Inés Enríquez de Monroy, administradora de los bienes, comenzó a tomar decisiones seriamente discutibles y perjudiciales para la casa.  Negoció los matrimonios de sus hijas, las hermanas de Pedrito, con miembros destacados de familias tradicionalmente rivales de los Sotomayor. Y su hijo creció viendo cómo el patrimonio que tanto esfuerzo venía costando a la familia desde siglos atrás se diluía en acuerdos estrambóticos. La supremacía de la Casa Sotomayor estaba seriamente dañada y su área de influencia se reducía a marchas forzadas. La situación llegó a tal punto que madre e hijo se separaron. Seguramente las discusiones a la hora de comer se hacían insoportables para ambos. Así, mami se largó a su fortaleza en Fornelos mientras Pedrito permanecía en el castillo de Sotomayor, la sede del tinglado familiar.

Eso no arregló las cosas, sino al contrario. Mami gozaba con la protección que le proporcionaban sus nuevos yernos, algo que Pedrito no veía con buenos ojos. Se vieron incluso las caras en los juzgados. La situación llegó a un punto sin retorno cuando Inés decidió desheredar a Pedro. Redactó un testamento en el que legaba todas las propiedades a las hermanas, y para mayor humillación, dejaba medio millón de maravedís a García Sarmiento, marido de una de ellas y gran enemigo de los Sotomayor. A Pedro eso le sentó fatal y tomo una drástica decisión, que a la larga no le vino del todo mal: matar a mami.

Inés Enríquez de Monroy iba un día tranquilamente paseando sobre una mula. El suave murmullo de un cercano arroyo cristalino solamente era interrumpido por los pajarillos, que ambientaban aquella tarde de 1518 con su alegre trinar; los rayos solares adornaban el precioso paisaje tiñéndolo de luminosa presencia, y la aromatica fragancia de las flores silvestres alegraba la placidez del dulce aterdecer. Inés sintio una punzada en el costado que le dolió la hostia. Una flecha. Y luego otra más. Chillando como una loca, sangrando como un puerco en matanza y asustando a los pobres pajarillos, jodida, con las flechas clavadas, corrió a refugiarse a casa de un cura. Había recibido dos disparos de ballesta de manos de unos criados de su hijo Pedrito.

Viendo que mami se resistía a morir, Pedrito de Sotomayor mandó a varios hombres de confianza a Portugal, que estaba cerca del lugar de Arbo en el que todo esto sucedía, a por veneno, con idea de rematar a la condesa. La tienda de veneno estaba cerrada, o eso, el caso es que regresaron sin el producto requerido. Y el asunto se le fue de las manos a Pedrito. Entraron por la fuerza en la casa del cura, en cuya cama convalecía la condesa de Camiña. Allí volvieron a vaciar sus ballestas sobre la señora, pero por si acaso:
"(...) echaron mano a sus espadas e le dieron dez e ocho feridas e cuchilladas ronpiéndole el cuero, e carnes e huesos sacándole mucha sangre fasta tanto que de las dichas feridas e cuchilladas le despedaçaron e fizieron pedaços su cuerpo e cabeça e vertieron los sesos de la dicha Condesa por muchos en la cama."
Definitivamente, mami estaba muerta para siempre.  Su hijo se dirigió a la fortaleza de Fornelos y procedió a saquearla, es de suponer que para que su cuñado Sarmiento no disfrutase de los tesoros que allí se guardaban. Huyó a Portugal y se instaló en una de las propiedades que tenía la familia, la Casa do Peso, en el lugar de Paderne (Melgaço). Justo en la orilla portuguesa del Miño.

Obviamente, no compareció en el juicio, en el que fue condenado a muerte. La sentencia, dictada por el licenciado Ronquillo ordenaba para el Parricida (nombre con el que en adelante fue conocido) una muerte no menos atroz que la que éste había procurado a su madre: allí donde fuese preso, dice el juez, había de ser arrastrado por una mula, con anuncio  de pregoneros que habían de encargarse de comunicar a voces su delito. Hecho esto, Pedro de Sotomayor sería metido en un saco de cuero o en un tonel, con un perro, un gato, una serpiente y un gallo, los cinco bichos vivos. El saco sería introducido en el río o lago más próximo, hasta que el reo muriese "de muerte natural" (así dice la sentencia). Una vez muerto, el cuerpo debía ser desmembrado en cuatro partes y exhibidas cada una de ellas en una puerta de la ciudad o villa o lugar. También fue condenado a restituir todos los bienes robados a su madre y se decretó la confiscación de todas sus propiedades. El resto de los súbditos de los reinos de Castilla fueron condenados a no dar cobijo, ni comida, ni servicio, ni prestar auxilio en modo alguno a Pedro el Parricida.

El aberrante crimen fue la comidilla en la corte de Carlos V, e inevitablemente, a medio plazo, supuso el inicio de la decadencia del linaje de aquella rama primigenia de los Sotomayor, al menos en lo que se refiere a su pujanza, a su riqueza y a las grandes cotas de poder e influencia de que habían gozado hasta entonces.

Pero mientras tanto, Pedro no pensaba en eso. La sentencia no se cumplió en ninguno de sus términos. Su tío Diego de Sotomayor, cuñado de la difunta, utilizó con habilidad sus influencias para que las propiedades y bienes confiscados a Pedro fueran transferidos a su esposa, Urraca de Moscoso y al hijo primogénito de ambos, llamado Álvaro. De esa manera consiguió en parte frenar las últimas voluntades de su madre. Sin salir de su refugio en Portugal, y bajo la dirección de su tío Diego, quien desde Badajoz movía los hilos, Pedro el Parricida administraba los bienes de la Casa de Sotomayor. No llegó a heredar el título de conde de Caminha, que extraoficialmente pasó a su tío, el verdadero patriarca de la familia, pero eso no impedía a Pedro exhibirse en su casa fronteriza. Allí recibia a criados, mayordomos, alcaides de sus fortalezas y amigos de la nobleza que cruzaban la frontera para saludarle. Desde Portugal tomaba decisiones, concedía favores y se encargaba de manejar negocios y vasallos, que le obedecían sin rechistar.

Su esposa y cómplice, Urraca de Moscoso, hija del conde de Altamira, se convirtió en su gran apoyo. A pesar de que la sentencia que condenaba a su marido consideraba probado que Urraca había participado en el asesinato, no fue juzgada ni consecuentemente condenada, lo que le otorgaba la libertad de movimientos que se le negaba a Pedro.

Pedro, inmerso en pleitos con sus hermanas y cuñados, y siempre temeroso de perder las propiedades que administraba, se dedicó a falsificar documentos. Con ayuda de un escribano, creó escrituras, testamentos, todo lo necesario para embarullar los procesos. Pronto su casa se convirtió en un auténtico taller de falsificación. Tan bien se le daba que llegaban otros nobles con problemas para pedirle papeles falsos, que él suministraba encantado. Deseoso de obtener un perdón papal, ya que la corona de Castilla le negaba un indulto, llegó al extremo de falsificar el documento en el que el Santo Padre, le absolvía de sus delitos. Con todo y el sello del anillo del Papa.

Fue condenado a degüello en otro proceso, por falsificación, lo que tampoco le importó demasiado. La proteccion de su tío Diego y del reino de Portugal y la lealtad de los suyos lo mantuvieron a salvo de represalias. Vivió como un conde, hasta el punto de que hizo donación de una cuantiosa renta anual al convento de Santo Domingo de Tui.

Pedro de Sotomayor, "El Parricida", jamás se arrepintió de su terrible crimen. Murió de viejo en Baiona. Tuvo la osadia de burlar una vez más a la justicia y cruzar la frontera para no pasar sus últimos días como un proscrito. Ese fue su canto de cisne.

15 comentarios:

  1. Magnífica investigación, Glub. Enhorabuena.

    ResponderEliminar
  2. Así da gusto leer la historia. Muy ameno.

    ResponderEliminar
  3. ja,ja le podía haber puesto Cristóbal Colón de Sotomayor como su famoso abuelo.

    ResponderEliminar
  4. Querido anónimo de las 13:41. Poder, podía. Quizás no lo hizo para no confundirlo con su tío, el hijo de Pedro Madruga, llamado Cristóbal y a quien en Puerto Rico conocen todavía hoy precisamente como "Cristóbal Colón de Sotomayor", como puedes leer aquí:

    http://areciboweb.50megs.com/pr/aguada.html

    Te ahorro la molestia de comprobarlo copiando el texto en el que se le cita:

    "En los años 1508-1510, Ponce de León ordenó a su lugarteniente, Don Cristobal Colón de Sotomayor, fundar la segunda población de la isla en la región de el Puerto de los Pozos de la Aguada de Colón."

    Ese Cristobal Colón de Sotomayor, hijo de Pedro Madruga, tío del Parricida, colonizador de Puerto Rico, también tuvo una muerte trágica, como su hermano Álvaro y su cuñada Inés.

    Gracias por apoyarnos en la tesis Colon-Madruga, querido amigo anónimo. Como ves tiene mucho más sustento que otras, caso del Colón mujer, Colón extraterrestre o Colón gorilero, que de todo hay en la viña del Señor.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Gran cancion de Enemigos
    Comprende amor, no me dejan regresar...
    Parece escrita para el personaje de tu entrada, que tampoco podía regresar

    ResponderEliminar
  6. Glub, gracias por seguir aportando mas y mas datos que abundan en la única teoría seriamente defendible sobre el origen de Colón.
    ¿Cuando se harán pruebas de ADN????
    ¿A que esperan nuestras autoridades????
    COLÓN GALEGO
    MADRUGA = COLÓN

    ResponderEliminar
  7. Simples, informado e divertido como sempre. Um excelente retrato de outro neto de Colón!
    Pena que ao falares da corte de Carlos V não tenhas recordado aos teus leitores, como na época o "teu" Francesillo de Zúñiga, cronista bufão, deliciou o Imperador lembrando que Diego era filho de dois pais (Madruga e Colón) e gozando com este "parricida" disse que "avía muerto a su madre por comer, y pensándolo tener le fue quitado por el delito".

    Cronistas como Don Francés ou GLUB sempre sabem do que falam.

    Grande abraço,

    António

    ResponderEliminar
  8. El juez y el parricida estaba hechos el uno para el otro. Menudos animales eran en aquella época. Buen artículo, Glub

    ResponderEliminar
  9. Muy bueno glub, abrazo para Antonio Pedro.

    ResponderEliminar
  10. Habería que averighuar se cando morreu o pai, Pedrinho estaba por alí serca. Ainda que soio tivera catro anos non parese que fose de fiar.

    E dos amighinhos de xoghos do rapás, non din nada as crónicas? Deixábanlle ghanhar?.

    Apertas.

    ResponderEliminar
  11. Interesante post, Rodrigo, este Soutomaior é un dos paersoaxes máis descoñecidos na nosa Historia, grazas por recuperalo nese tono tan ameno, como fas sempre.

    ResponderEliminar
  12. Una historia interesantísima, y muy bien contada. Al principio pense que era una de tus cosas humorísticas, pero al darme cuenta que era todo cierto, flipé, que cosas pasaban, es increible

    Feeeeeeeeeeeemiaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  13. Había que hacer una película, no una serie, con la vida de los Madruga. El material es enorme. La TVG o algún productor podrían ponerse en contacto con Rodrigo digo yo!

    Y una cosa que me he quedado intrigado: ¿me puede alguien ampliar lo de Antonio Pedro sobre que Diego era hijo de dos padres?

    Saludos a todos.

    ResponderEliminar
  14. Hola, Sísar.

    Según Francesillo de Zúñiga, cronista de Carlos V, "Diego de Sotomayor parece hijo bastardo de Colon, el amirante de Indias..."

    También hace referencia al Parricida, como dice António Pedro, que es el que más sabe sobre este asunto.

    ResponderEliminar
  15. La lápida de Inés Enríquez de Sotomayor se puede encontrar en los aledaños de la iglesia de Salvaterra de Miño, dentro de su fortaleza.

    ResponderEliminar