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lunes, 19 de marzo de 2012

Javier Krahe y Tomás Moro



Estos que han denunciado a Javier Krahe, los del Centro Jurídico Tomás Moro, deberían ser condenados a leer al bueno de Tomás Moro, autor de 'Utopía', que nunca se metió con nadie y al que Enrique VIII mandó decapitar en 1535 por defender sus creencias, más o menos lo mismo que ellos quieren hacer con Krahe por un corto grabado hace treinta y tantos años y que visto hoy es de una ingenuidad tan inofensiva que enternece. Un corto que por cierto se ha puesto de moda gracias a la demanda y a algún juez que no tiene nada mejor que hacer que admitir a trámite esta tontería, como si España no estuviera plagada de curas a quienes convendría juzgar por abusar de niños, valga el ejemplo.

En la sociedad perfecta ideada por Tomás Moro en 'Utopía' existe la libertad de culto y nadie se siente ofendido por las creencias ajenas:
"Hay diferentes religiones, no sólo en los distintos lugares de la isla, sino en cada ciudad. Adoran unos al Sol, otros a la Luna, o a algún planeta errante. Los hay también que tienen no sólo por dios, sino por dios supremo a algún hombre que se hizo ilustre por sus virtudes o por sus glorias."
En la isla Utopía de Tomás Moro, que debe estar revolviéndose en su tumba, nadie hubiera denunciado a Krahe por hacer su vídeo. Los energúmenos como estos no tenían cabida en la mente del propio Tomás Moro, que escribe lo siguiente:
"Quien tiene conciencia de llevar en sí odio o ira, no toma parte en las ceremonias antes de que su alma esté tranquila y purificada (...)"
Y en la 'Utopía' de Tomás Moro, cuyo nombre pronuncian en vano los matones que denuncian a Krahe, se encuentran algunos párrafos que parecen destinados a gente como ellos. Ejemplo:
"Ciertamente, hacer uso de fuerza y de amenazas para que todos acepten lo que se cree que debe ser la verdad parecíale algo tiránico y absurdo."
Pues eso, que los del Centro Jurídico Tomás Moro no tienen ni la menor idea de quién fue Tomás Moro y ni se han tomado la molestia de leerlo: "¿Qué nombre podemos ponerle a nuestro tinglado? ¡Ya sé: Tomás Moro!" "¿Y ese quién era?" "Ni puta idea, pero el nombre queda bien: Centro Jurídico Tomás Moro" Y así crearon esa porquería que ni es un centro jurídico ni tiene nada que ver con Tomás Moro. Es como si un grupo de radicales monta una banda terrorista para poner bombas y la bautizan como 'Asociación Sociocultural Teresa de Calcuta'.

Pero puestos a denunciar, más motivos habría para denunciarlos a ellos. Por ejemplo, por publicar en su web  un artículo, titulado 'Matrimonio sigue habiendo uno sólo; mamarrachos, unos cuantos' y cuyo autor, un sujeto llamado Christian Viña bien podría ser fusilado, si todos fuéramos como él, por escribir una mierda de poema que empieza así:

Las rejas de nuestra puerta
hierros son, y nada más.
El alma está bien abierta
nada importa lo demás.
Son barrotes que nos unen
al amor y la verdad.
Nos separan y reúnen
en aires de eternidad.
Libres, al fin..., dijo el seminarista
con énfasis triunfal y enamorado.
Se acabaron las excusas de la lista;
seré todo del Resucitado.



Para sonrojo del poeta Christian Viña podemos comparar su obra magna (imagino que para él lo es, pues de otro modo no ocuparía lugar destacado en su web), con esta magnífica letra de Krahe, de su canción 'Los Caminos del Señor':


La otra tarde en una iglesia,
que era fiesta de guardar,
me dio un ataque de amnesia,
no podía recordar,
a quién coño fui a rezar,
yo, que siento por Jesús,
yo, que siento por Jesús, 
repelús.

Imaginad mi problema,
cualquier otro sin mi fe
con seguridad, blasfema
o se va a tomar café,
pero yo no flaqueé
no podía estar allí,
no podía estar allí
porque sí.

"He perdido la memoria
-le expliqué a un santo varón-,
eche una jaculatoria
o una salve a la intención,
tengo un lío del copón,
no comprendo, ¡ay de mí!,
no comprendo, ¡ay de mí!,
qué hago aquí"

"Calma -me dijo el beato-,
por mi honor de sacristán,
rezaré a San Cucufato.
Tus recuerdos volverán,
o sus huevos sufrirán."
Y le ató al pobre un cordel,
y le ató al pobre un cordel.
¡Qué cruel!

Recuperé por entero
gracias a su intercesión
la memoria y un mechero
que no entraba en la oración,
¡eso sí que es devoción!
Le quedaba además,
le quedaba además
mucho gas.

Le di lumbre a un monaguillo
y una hostia al sacristán
y les vacié el cepillo
a San Cosme y San Damián,
recordando que mi plan
era entrar a aquel lugar,
era entrar a aquel lugar
a robar.

Tú, que nunca vas al templo,
tú que estás en el error,
toma de mi historia ejemplo,
rectifica pecador
y recorre sin temor
los caminos del Señor,
los caminos del Señor.
¡Sí, señor!

El delito que los energúmenos imputan a Krahe es le de ofender los sentimientos religiosos. Mucho más daño a los sentimientos religiosos ha hecho gente como Marcial Maciel, por ejemplo, que murió sin recibir una denuncia de los del Centro Jurídico Tomás Moro, y por tiempo no fue, que si denuncian a Krahe por un vídeo de 1978, tiempo tuvieron de denunciar a Maciel y hasta a Poncio Pilatos, sin cuya intervención Krahe no hubiera podido grabar su vídeo.