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jueves, 9 de junio de 2011

Jabois y Loureiro. La batalla final


Este sábado volvemos a Ribeira, al Ateneo Valle-Inclán. Una velada literaria de zombis y columnas, como debe ser. Casi todo en esta vida tiene una explicación.

La última vez que estuvimos allí eran Manel Loureiro y Manuel Jabois los que me presentaban a mí, que iba con "La loca historia de Pontevedra". Quedamos emplazados a una nueva visita que se produciría en cuanto alguno de los tres tuviese nueva obra. Yo me autoexcluí pronto de la carrera, primero porque no me tocaba y luego porque mi próximo libro entra en imprenta en un par de semanas y no estará listo hasta bien entrado julio. No tenía la menor oportunidad.

Pero Jabois y Loureiro comenzaron a mirarse de reojo. Loureiro tenía ante sí cientos de páginas en blanco de su libro "La ira de los justos" (Plaza&Janés) y lo de Jabois era igual de complicado: decidir cuáles eran las mil columnas que debía descartar para "Irse a Madrid" (Pepitas de Calabaza). Ambas son obras de dos talentos bien distintos y bien grandiosos, pero sobre todo son fruto de una carrera desenfrenada por llegar primero a Ribeira. Durante estos meses, cada vez que tuve oportunidad de hablar con uno de ellos me preguntaba por el trabajo del otro: "¿Cómo va el libro de Jabois?" "¿Le falta mucho a Loureiro?" Yo siempre les decía que el adversario estaba terminando. Entonces miraban fijamente a su copa, meneaban la cabeza y decían en tono así como reflexivo: "¡Qué cabrón!"

La lucha fue seguida con expectación en Ribeira, desde donde Antonio Lijó me llamaba cada poco: "¿Quién publica antes?"

Como todas las batallas épicas, ésta se resolvió con photo finish. Los dos libros salieron de imprenta la misma semana, puede que el mismo día y en el mismo minuto. Por eso vamos a Ribeira a hablar de columnas y de zombis: porque al menos es este caso los zombis y las columnas guardan una estrecha relación.

A mí me toca presentar a Jabois. No sé cómo voy a presentar a Jabois en Ribeira. Allí lo conocen tan bien que igual me lo presentan ellos a mí.

Seguidamente veremos el vídeo en el que Jabois y Loureiro celebran el empate. Éste será el himno de nuestra febril noche de sábado.

martes, 24 de mayo de 2011

El dilema de Manuel Jabois. Irse a Madrid o quedarse



Irse a Madrid. Así se llama lo último de Jabois. El título obedece a esa manía que tiene todo el mundo de decidir si Jabois debe irse a Madrid o quedarse, como si el propio Jabois no tuviese vela en ese entierro. Irse a Madrid es una recopilación de algunas de sus mejores columnas. El otro día le dije que a su edad lo que tenía que haber publicado eran las peores, que para las otras tenía toda la vida. Se lo dije porque soy un envidioso y en realidad lo que quiero es que le de un ictus y deje de escribir. Lo que no le dije, porque es muy vanidoso él, es que la peor de sus columnas es lo mejor que se publica ese día en toda la galaxia.

Jabois es el talento, el ingenio, el desparpajo, la crudeza, la dulzura, la habilidad, el oficio, el humor, el llanto y muchas otras cosas. A mí me recuerda a los mejores que ha dado Galicia en cosas de columnas: Fernández Flórez, Julio Camba o Ricardo Outeiriño, por ejemplo. Y sin duda es el más brillante de las últimas décadas.

Jabois es la estrella de Diario de Pontevedra. A los de Madrid eso puede parecerles poca cosa, de ahí que se lo quieran llevar. Pero nosotros sabemos que Jabois es lo mejor que puede ser un escritor, y eso se es en Madrid, en Pontevedra y en el Polo Sur.

Y Madrid es una ciudad odiosa.

Mañana presenta su libro en el Café Moderno, creo que con Ramón Rozas y Antonio Lijó, dos grandes, y el 11 de junio me toca presentarlo en Ribeira, donde Jabois, Manel Loureiro y yo tenemos un bastión al que acudimos a hacer un bolo de cuando en cuando, siempre que nos lo permiten. Allí somos felices porque nos tratan como a divos y nos dejan presentarnos unos a otros con un cubata y un cenicero sobre la mesa. Lo que tiene que hacer Jabois es dejarse de cosas e irse a Ribeira.

lunes, 9 de agosto de 2010

Sr. Rajoy: sobre eso de que usted es gay...


Cada uno de los cientos de periodistas que han entrevistado a Rajoy han tenido la pregunta en la cabeza. Nadie la había hecho hasta hoy, y el primero que se ha atrevido ha sido Manuel Jabois, a quien vemos en la imagen superior.

La entrevista, publicada ayer en Diario de Pontevedra, es un ejemplo de cómo se hace buen periodismo. Hacer preguntas tan incómodas como algunas de esas y que el entrevistado, en lugar de pegar un manotazo en la mesa, echarte de su casa y llamar al director del periódico para ponerlo a parir, te conteste afablemente mientras se fuma un puro, eso es muy difícil. Quien concede la entrevista, que en este caso además es anfitrión y por tanto juega en casa, ha de sentirse cómodo hasta el punto de hablar contigo como si fueras el mejor amigo de su infancia. Cómo se consigue eso, lo desconozco, pero tienes que ganarte su confianza en tres minutos para poder preguntarle sobre los navajazos en el congreso de Valencia, sobre Esperanza Aguirre y Aznar, y "sobre eso de que es gay".

Todo eso es así, pero más cuando uno tiene todas las de ganar para convertirse en presidente del Gobierno y está en Sanxenxo paseando por la playa, como es el caso de Rajoy, disfrutando de sus vacaciones y aprovechando para saludar a su familia y a sus amigos. Lo que se espera al conceder una entrevista a un periódico de provincias es que le pregunten si ya tiene listo el smoking para el baile de la Peregrina, si prefiere nadar por la mañana o por la tarde y si le gustan más los calamares o los chipirones. No que aparezca uno que viene a preguntarle si Gallardón sería un buen presidente del Gobierno y "sobre eso de que es gay".

Jabois ha hecho a Rajoy la entrevista que nadie se ha atrevido a hacerle, y la hizo de tal manera que Rajoy contesta con la misma naturalidad a las preguntas sobre sus veraneos de juventud en Sanxenxo que a la de si Camps es un valor a la baja o a "eso de que es gay". Cuando uno hace una entrevista como la que nos ocupa, tiene dos posibles resultados en el horizonte: o le sale bien o acaba maquetando esquelas a perpetuidad. Pero para que te salga bien has de ser un gran entrevistador. Y Rajoy, conscientemente o no, ha hecho también la mejor entrevista de su vida. Y puede que por eso el texto haya pasado todos los filtros habidos y por haber hasta ser publicado tal cual.

Luego, por cosas como ésta, todo el mundo está empeñado en que Jabois tiene que irse a Madrid. Yo creo que precisamente por cosas como ésta, Jabois no debe irse a Madrid. ¿Para qué? En Madrid entrevistan a Rajoy todos los días y nadie ha sido capaz de sacarle una entrevista decente. Para eso ya está Jabois, que las hace en Pontevedra. Quien quiera una buena, que venga aquí a pedírsela.





Ponemos música del veterano grupo pontevedrés Black Stones. que nos cantan "Medio Siglo", una oda a la nostalgia.