Sumados a la moda de los Centros de Interpretación, Pontevedra y Poio han abierto cada uno el suyo, a escasos centenares de metros uno del otro. En Pontevedra, el Centro de Interpretación de las Torres Arzobispales, y en Poio el Centro de Interpretación Arqueológica.
Si bien la intención oculta de los Centros de Interpretación es dar a conocer al gran público una determinada faceta histórica, natural o cultural, en el mismo lugar donde se encuentra el motivo a interpretar, que es el mismo en el que se emplaza el Centro, la verdadera función es la de gastar millones de euros en un equipamiento inútil. El de las Torres Arzobispales de Pontevedra ha creado un puesto de trabajo, el de un guía-cobrador-portero que recibe a los visitantes con gran alegría porque pueden, con suerte, entrar dos o tres al día y el pobre se aburre como una vaca. El día en que fui yo, por ejemplo, éramos dos personas en toda una mañana de periodo vacacional.
Lo de Poio es peor. La concejala de Cultura de Poio, además de ser experta en insultar a pregoneros, tiene una habilidad, como un don divino, para inaugurar museos que luego no abren, y para eso hay que nacer. Para una visita guiada a su presunto Centro de Interpretación Arqueológica hay que pedir cita con mucha antelación, y para una individual uno tiene que presentarse en la oficina de turismo anexa, donde una persona coge una llave, abre la puerta y enciende las luces del presunto Centro, arranca las pantallas y deja entrar al individuo. Supongo que lo hará bostezando, en bata y zapatillas. La cosa va de arte rupestre, más concretamente petroglifos. Pero nadie conoce la existencia de ese Centro de Interpretación. A fin de cuentas, los petroglifos que se interpretan en ese centro están ubicados en A Caeira, y todo el mundo sabe que aunque A Caeira pertenece a Poio, es donde viven ancestralmente los pijos de Pontevedra, y si sus antepasados pijos se dedicaban hace miles de años a grabar estupideces en una roca, eso no va con la Cultura de Poio. Que hubieran aprendido a escribir, como hizo Castelao, y no a grabar ciervos. Es mejor montar cursos de terapia de la risa. Eso es cultura, y los homenajes a Bóveda. Lo demás son putos ciervos sobre una roca, que no le interesan a nadie. Se construye un Centro de Interpretación porque hay unos fondos que se deben gastar en algo, lo que sea, y una vez inaugurado, se cierra. Esos ciervos no dieron ni una gota de su sangre por la cultura de nuestra patria, ni por la igualdad, ni ellos ni los pijos pontevedreses de A Caeira que los esculpieron.
Es lo que tiene dejar la cultura en manos de los políticos. A los políticos la cultura les importa un carajo. No piensan en rentabilizar una inversión multimillonaria. Si la instalación ya está construida, ¿qué más da que la gente vaya o no vaya? ¿Qué necesidad hay de que se divulgue la propia existencia del Centro? ¿Por qué incluir ese Centro de Interpretación en la oferta turística y cultural del municipio? ¿Por qué abrirlo al público? ¿Por qué aquellos idiotas grababan ciervos? ¿Por que? ¿Por qué? ¿Por qué?, que diría Mourinho.
Dice la web de Concello de Poio:
"El 18 de Junio de 2009 fue inaugurado este novedoso proyecto desarrollado por el Ayuntamiento de Poio. Se trata de un Centro de Interpretación Arqueológica situado en la parroquia de San Salvador, que se convertirá sin duda en uno de los referentes del arte rupestre en la provincia."Sin duda, dos años después en lo que se ha convertido es en un lugar cerrado, escondido y desconocido, que fue concebido exactamente para eso: para que no vaya nadie a visitarlo. Se ha convertido en uno de los referentes de cómo se gestiona el patrimonio histórico y cultural. Se ha convertido, en fin, en un referente de cómo se tira el dinero ajeno y público en construir chorradas condenadas al fracaso; se ha convertido en el referente de cómo una Concellería de Cultura es capaz de inaugurar dos museos en dos años y no ser capaz de abrir ninguno de ellos. Un referente de incapacidad manifiesta.
Acudimos a Jorge González Miranda, que algo sabe del asunto porque es precisamente consultor en interpretación del patrimonio, y que publicó en su día un artículo en que entre otras cosas, dice:
"Pero además de la costumbre institucional de poner políticos donde debe haber técnicos, ¿por qué sigue ocurriendo esto en nuestro país? No quiero ser malpensado, pero existe un movimiento inmenso de capitales, tal y como está errónea y simplistamente concebida la interpretación en España. Las empresas que se dedican a montajes del "mobiliario interpretativo" cobran de la Administración cantidades de siete y ocho cifras; cuanto más ignorante el gestor, mejor, por no decir cuanto más falto de escrúpulos."Pues eso.