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jueves, 26 de abril de 2012

Lores y el equipo


Me veo con el alcalde Lores para tomar un café. Me lo presenta Antón Prieto, responsable de protocolo del Concello, quien participa en el encuentro. Yo espero que habiendo por medio un responsable de protocolo el alcalde se presente de frac y chistera, como un embajador japonés. El alcalde viste de diario. Empezamos mal. Yo, por mi parte, acudo con una conjuntivitis altamente contagiosa, circunstancia que omito convenientemente. 
El alcalde habla con devoción, uno a uno, de todos los miembros de su equipo. Se muestra orgulloso de cada uno de ellos y dice que la imagen pública de algunos no se corresponde con la realidad. Mosquera, por ejemplo, no tiene mala hostia. (...) Diario de Pontevedra. Lores y el equipo.



lunes, 3 de octubre de 2011

20-N. Campañas de pueblo


Para un cuidadano de provincias, las campañas elctorales, por muy generales que sean, son campañas de pueblo no muy diferentes a unas municipales. La campaña que se libra en la prensa nacional nos queda muy lejos, y aparte del día grande, en el que puede venir un líder autonómico e incluso el candidato a presidente, a uno el que le pide el voto es su alcalde o uno de los concejales.

Tiene su gracia. Un concejal se encuentra contigo por la calle y te dice: "vótanos, que vamos a crear tropecientos mil puestos de trabajo". Uno dice que sí, pero lo que piensa es otra cosa: "¿qué carajo de puestos de trabajo vas a crear tú, alma cándida, si no eres capaz de arreglar el bache de mi calle?"

En Pontevedra, los tres últimos candidatos a las municipales tienen por delante una tarea ridícula:

Nuestro alcalde, Miguel Anxo Lores, nos va a pedir el voto para que Galicia tenga voz propia en Madrid. Pero todos sabemos que Galicia ni ha tenido ni tendrá voz propia en Madrid jamás, ni aunque gane Rajoy, que es de por aquí. Los dos o tres diputados del Bloque que mandamos a Madrid no tienen voz propia ni en su partido, que el BNG está hecho unos zorros. De hecho, yo creo que en realidad son mudos: "¿tenemos mudos en el partido? Pues que encabecen las listas, que total, nadie los piensa escuchar?"

Telmo Martín, del PP, prometió tras no conseguir la alcaldía que se retiraría para dar paso a sangre fresca. Seguimos esperando, pero mientras la sangre fresca envejece, Telmo nos pedirá el voto para Rajoy. "Votad al PP y os sacaremos de la crisis." "¡Hostias, Telmo!, ¿pero aún estás por aquí?" Telmo es como ese amigo que todos tenemos que dice que se larga, se despide y lo vuelves a encontrar dos bares después con un cubata en la mano: "es que me lié". De todas formas, no lo tiene muy difícil, pues parece que el PP va a ganar las elecciones a pesar de la campaña de Telmo en Pontevedra.

El que lo tiene más complicado es Louro, del PSdeG-PSOE. Además de las pocas expectativas que tiene Rubalcaba, nadie sabe todavía quién es Louro. Va a dar un mitin y los asistentes se mirarán unos a otros: "Pero, ¿quién coño es este tío, que no me suena?" "No sé, creo que es camarero del Carabela, o algo". Louro, además, por lo poco que sabemos de él, parece un personaje triste y melancólico, que no tiene nervio para pedir un voto para sí mismo, y menos para pedirlo para Rubalcaba. "Venía a pedirte que votes a Rubalcaba, pero bueno, si ves que tal, ¿eh? sólo si te apetece, sin compromiso, no te sientas obligado".

Eso es lo que nos queda a los que no vivimos en Madrid, una campaña de andar por casa, de esas en las que ves al líder del partido tomándose una caña en una terraza con cuatro colegas mientras lees en el periódico una entrevista con foto suya en corbata pidiendo que votes a otro.