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viernes, 9 de noviembre de 2012

Romney



Romney perdió las elecciones por el color de su piel. Con esta frase queda inaugurado mi salto al análisis de la política internacional. No me puedo pasar la vida hablando siempre de los concejales de aquí, que es un tema que nunca me llevará al estrellato. 

Al parecer, a Obama lo votaron casi todos los negros y los hispanos. En los estados decisivos el voto masivo de estas comunidades fue el que inclinó la balanza en favor de Obama. Mucho han cambiado las cosas en los Estados Unidos para que sean las minorías históricamente machacadas quienes pongan al presidente. Lógicamente siempre se sentirán más identificadas con Obama que con Romney entre otras cosas porque Romney es blanco, y por eso perdió las elecciones. (...) Diario de Pontevedra. Romney.


viernes, 30 de septiembre de 2011

Europa asustada


Obama dice que le asusta Europa. Es normal, porque Europa se ha pasado la vida dando sustos al mundo. Uno estaba tan tranquilo, masticando hojas de coca en la planicie boliviana, o cazando búfalos en las praderas norteamericanas o arrancando el corazón a un niño en lo alto de una pirámide mexicana, sin meterse con nadie, y llegaba un europeo, sacaba un arcabuz, y le daba un susto.

Europa lleva construyéndose desde siempre y desde entonces lo ha hecho rematadamente mal. Tan mal que ahora, además de asustar al mundo, Europa está asustada. Antes un europeo sólo se asustaba de otro europeo. Los españoles asustaban a los franceses, que asustaban a los ingleses y así. Luego venía Alemania y nos asustaba a todos.

Cuando Europa se construía por las malas, en plan Napoleón o Hitler, la cosa acababa más o menos en tablas: se firmaba un armisticio y los ejércitos, o lo que quedaba de ellos, volvían a sus casas hasta la siguiente guerra. Pero lo de construirnos por las buenas es todavía peor. Ahora asustamos a Obama del miedo que le da vernos tan acojonados.

Los mercados atacan al euro y no tenemos a dónde mandar la caballería. No hay nada peor que un enemigo invisible, que en lugar de atacarnos con armas nos ataca con un ordenador desde sabe Dios dónde. El penúltimo susto nos lo dio un tal Alessio. Lo que nos asusta de Alessio es que, no siendo un agente de bolsa, se hizo pasar por tal y dijo tres cosas que todos sabemos que son ciertas: que muchos europeos perderán sus ahorros en los próximos meses; que la economía no está en manos de los gobiernos, sino de los especuladores y que estos están encantados con la oportunidad que les ofrece la crisis. Eso lo decimos todos cada día en un bar y no acojona. Lo que acojona es que lo diga un tío trajeado en la BBC, aunque sea Alessio.

Si te atropella un autobús, más o menos estás tranquilo hasta que aparece alguien con una bata y dice: "no hay nada que hacer". Tú no sabes si ese señor de la bata es el carnicero de la esquina, pero te acojonas porque sabes que dice la verdad y lleva bata, y te apresuras a encomendar tu alma a Dios. Al menos es lo que hago yo cada vez que me atropella un autobús.

Europa se va al carajo. No porque lo diga Alessio. Se va al carajo porque se va, como se ha ido tantas veces antes pero a lo bestia, y el susto esta vez no nos lo quita ni Dios, que nos tiene abandonados.