jueves, 9 de abril de 2009

Sobre mecheros con luz azul.



Mientras la economía mundial se hunde, millones de personas en todo el planeta se ven abocadas al paro, y la banca necesita ser rescatada por los estados tradicionalmente antiintervencionistas, la humanidad responde como se podría esperar de una especie ultraevolucionada.

¡Hemos inventado el mechero con luz azul! En el desarrollo, diseño, producción y distribución del mechero con luz azul se han involucrado los mejores de entre nuestros ingenieros, industriales y técnicos.

Este revolucionario artilugio cumple una doble función. Por un lado nos proporciona el necesario fuego. Lo conseguimos accionando un pulsador. Así de simple. Nada de aquellos incómodos palos que nuestros ancestros habían de frotar hasta conseguir la ansiada llama. Nada de aquellas piedras que habíamos de entrechocar para hacer saltar una chispa. Accionamos el pulsador y tenemos fuego. Cierto que los mecheros simples ya están desarrollados desde hace décadas, superando a la anacrónica cerilla de fósforo.

Pero es que además el mechero con luz azul consigue que, con el simple acto de apretar un botón, de la parte posterior del ingenio surja milagrosamente una lucecilla azul. No es, por tanto, un mechero convencional. No es un mechero cualquiera. No es una mierda de mechero, no. Es un mechero con luz azul. La luz no hace las veces de linterna, eso téngase en cuenta. No sirve para iluminarnos en la oscuridad, para encontrar el camino cuando nos perdemos de noche, ni para buscar una vela cuando se corta el suministro energético en nuestro domicilio.

Tampoco es un rayo láser como esos que llevamos al fútbol para incomodar al adversario cuando procede a lanzar un penalti, dificultando la precisión del disparo a puerta. Es una pálida luz azul. ¿Para qué sirve la luz azul entonces? Pues podemos, por ejemplo, pulsar el botón y sonreir como bobos mientras la vemos. También podemos compartir nuestra pequeña revolución tecnológica con amigos, parientes y desconocidos.

Arriba, la imagen de una chica robot, cuya presencia aquí resulta inexplicable. Abajo, mecheros con luz azul.

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