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domingo, 7 de abril de 2013

Nadie conoce a nadie



Tengo pendientes dos encuentros con otros tantos concejales: uno con Louro y otro con Demetrio, ambos a petición mía. Pero después del escándalo de las fotos de Feijóo he decidido aplazarlos, al menos de momento. Claro, imagínese. Yo quedo con Demetrio para tomar una caña en la plaza de la Verdura, un suponer, y aparezco como debe hacerse en estos casos, siempre guardando las etiquetas: semidesnudo, solamente cubierto por un bañador y un poco de crema en la espalda, subido a mi yate. Luego pasa lo que pasa. Nos hacen unas fotos y dentro de veinte años, cuando Demetrio o yo seamos presidentes de la Xunta, pues está claro que uno de los dos lo seremos, salen las imágenes. Y luego ya está liado el tema y venga a dar explicaciones: que si yo no sabía a qué se dedicaba, que si sólo recuerdo que había mucha nieve, que si tal, que si lo otro.

Lo cierto es que la mayoría de nosotros, y usted el primero, hemos dedicado buena parte de nuestro pasado a comprometernos el futuro, así que tampoco será cosa de dedicar el presente a eso mismo. Bastantes fotos comprometedoras nos hemos hecho ya como para seguir construyendo archivo. 

Son las fotografías las que están hundiendo España, no la crisis. La crisis es una consecuencia de las fotos. Hay que andarse con mucho cuidado. El otro día paseaba yo por Compostela con mi esposa, que me pidió hacernos una foto ante la Catedral, por tener un recuerdo. “Ni de coña. Te amo, pero no me fío. No me voy a jugar la presidencia de la patria”. (...) Sigue leyendo en Diario de Pontevedra. Nadie conoce a nadie.


jueves, 19 de abril de 2012

Juan Carlos I el Replicante



Parece que Juan Carlos I evoluciona favorablemente de su último traumatismo. No así el elefante, cuya situación es de muerte irreversible. Con lo que a la naturaleza le cuesta conseguir un elefante adulto para que llegue un rey y le pegue un cartuchazo en la frente. Una vez vi un elefante en un documental y me pareció mucho más majestuoso que el rey, al que también vi en un documental. 
No sé si los que acusan al rey de falta de humanidad saben exactamente cuánta razón tienen. Yo creo que él es cada vez menos humano, pero no sólo por matar a un elefante. Juan Carlos lo es porque poco a poco se va convirtiendo en un ser cibernético. Tiene el cuerpo tan lleno de clavos, placas, tornillos y prótesis que va adquiriendo sin que nos demos cuenta la personalidad de Robocop. (...) Diario de Pontevedra. Juan Carlos I el Replicante.


jueves, 29 de septiembre de 2011

Juan Carlos I y los sacrificios



Desde siempre, los reyes han sido gente de pedir sacrificios al pueblo en momentos difíciles. Siguiendo la secular tradición, Juan Carlos I ha dicho que los españoles tendrán que hacer "bastantes, muchos" sacrificios.

Eso ya lo sabíamos los españoles sin necesidad de augurios regios. De hecho, ya llevamos unos años haciendo "bastantes, muchos" sacrificios y somos conscientes de que esto es sólo el comienzo.

Pero en otros tiempos, y en eso sí se ha perdido la tradición, los monarcas estaban obligados a dar ejemplo en la batalla. Un rey se ponía al frente de sus tropas y se abalanzaba contra el enemigo jugándose el pellejo y perdiéndolo en ocasiones. Esos eran reyes, y no los de ahora, que no se juegan la vida ni los garbanzos mientras auguran el advenimiento de la ruina para todos salvo para ellos mismos.

Los recortes que hace Esperanza Aguirre en sanidad o educación no afectarán a los nietos del rey. Ellos seguirán estudiando en los mejores colegios de Madrid o donde sea. No tendrán que pasarse los zapatos de unos a otros. El propio rey siempre tendrá una muleta cibernética cuando se parta una pierna y la reina nunca tendrá que consultar las ofertas de los supermercados para comprar la leche más barata.

Ningún miembro de la familia real sabrá jamás lo que es el paro, y puede que algunos, como Iñaki Urdangarín, sigan recibiendo millones de euros irregulares gracias a su influencia.

Los reyes siempre llegarán a fin de mes, nunca les será embargada su casa, ni se quedarán sin viajar en vacaciones, ni sus yates sin combustible, ni sus esquís sin nieve, ni sus trajes sin corbata, ni sus jardines sin flores, sus flores sin pétalos, sus latas sin caviar, sus vestidos sin lacitos, su cabello sin keratina, sus raíces sin tinte, sus peines sin púas, ni sus jardineros sin cortacésped, ni sus bodegas sin caldos, ni sus uñas sin laca, ni sus caballos sin cascabeles, sus narices sin cirugía, sus tronos sin asiento, sus relojes sin oro, ni sus fincas sin ciervos, ni sus cerdos sin jamones, sus camareras sin cofia, sus mayordomos sin librea, su Twitter sin seguidores, ni sus consolas sin juegos, sus balones sin aire, sus carrozas sin palafreneros, ni sus plumas sin tinta, ni sus mecheros sin gas, ni sus móviles sin saldo, sus guardaespaldas sin pistolas, sus pistolas sin balas, sus vibradores sin pilas, sus amantes sin apartamentos, ni sus PC sin memoria RAM. Creo que se ha entendido.

Si el rey fuera un rey de los de antes, y ya que no hay batalla que librar, se sumaría a los "bastantes, muchos" sacrificios que debemos hacer los españoles. Que coja un perro y una flauta y se lance a las calles a buscarse la vida.