Mostrando entradas con la etiqueta Demetrio Gómez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Demetrio Gómez. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de mayo de 2013

Carta a Miguel Filgueira



O outro día vinte. Eu viña de ver os maios, creo. Todos os anos vou velos á Ferreiría e aos quince minutos de chegar recordo que me aburren. Aos maios habería que darlles unha volta, non sei, facelos máis entretidos. Quizais dotalos dun aire máis roqueiro: en lugar de saír os nenos recitando esas coplas antigas mentres entrechocan os paus, poderían subir ao escenario e arrancar dun bocado a cabeza dun morcego vivo, en plan Ozzy Osbourne. Iso non o teño moi claro aínda, pero déixoche caer a idea por se queres trasladarlla a Demetrio, o meu segundo concelleiro preferido (agora Ana Isabel é a terceira). Pois aos maios, dicíache, fáltalles un algo. As tradicións pérdense se non se actualizan. 

Perdoa o inciso. Estabas, dicía, sobre unha moto. Conxelóuseme o espírito: levabas un casco cibernético en plan Blade Runner que seguramente che proporciona, ademáis da seguridade regulamentaria, outro tipo de vantaxes, coma conexión a Internet e auga potable. 
Saudáchesme: “Ata logo, Cota”. Segue lendo en Diario de Pontevedra. Carta a Miguel Filgueira.


domingo, 7 de abril de 2013

Nadie conoce a nadie



Tengo pendientes dos encuentros con otros tantos concejales: uno con Louro y otro con Demetrio, ambos a petición mía. Pero después del escándalo de las fotos de Feijóo he decidido aplazarlos, al menos de momento. Claro, imagínese. Yo quedo con Demetrio para tomar una caña en la plaza de la Verdura, un suponer, y aparezco como debe hacerse en estos casos, siempre guardando las etiquetas: semidesnudo, solamente cubierto por un bañador y un poco de crema en la espalda, subido a mi yate. Luego pasa lo que pasa. Nos hacen unas fotos y dentro de veinte años, cuando Demetrio o yo seamos presidentes de la Xunta, pues está claro que uno de los dos lo seremos, salen las imágenes. Y luego ya está liado el tema y venga a dar explicaciones: que si yo no sabía a qué se dedicaba, que si sólo recuerdo que había mucha nieve, que si tal, que si lo otro.

Lo cierto es que la mayoría de nosotros, y usted el primero, hemos dedicado buena parte de nuestro pasado a comprometernos el futuro, así que tampoco será cosa de dedicar el presente a eso mismo. Bastantes fotos comprometedoras nos hemos hecho ya como para seguir construyendo archivo. 

Son las fotografías las que están hundiendo España, no la crisis. La crisis es una consecuencia de las fotos. Hay que andarse con mucho cuidado. El otro día paseaba yo por Compostela con mi esposa, que me pidió hacernos una foto ante la Catedral, por tener un recuerdo. “Ni de coña. Te amo, pero no me fío. No me voy a jugar la presidencia de la patria”. (...) Sigue leyendo en Diario de Pontevedra. Nadie conoce a nadie.


sábado, 12 de enero de 2013

De Méndez Ferrín, Marisol y Demetrio



Tengo un problema con Méndez Ferrín que no es de ahora. Nunca he entendido que la principal función de la Real Academia Galega sea la de dificultar el aprendizaje del gallego escrito. Yo me defiendo en un gallego coloquial con cierta soltura, digamos como un nativo, pero a la hora de escribir la cosa es diferente porque ni la Academia ni la Xunta de Galicia ni las diferentes corrientes nos han puesto de acuerdo en cómo se escribe el gallego. He conseguido publicar un libro y algo de cómic en gallego, y siempre que me enfrento a ese trabajo lo hago temeroso de que llegue alguien y me cambie la mitad del vocabulario mientras mi texto está en la imprenta. Siento entonces una terrible opresión en el pecho y un intenso dolor en el brazo izquierdo. También es verdad que cuando termino de escribir algo en gallego tengo el corazón contento, el corazón contento y lleno de alegría. Tengo el corazón contento desde aquel momento en que llegaste a mí, y doy gracias a la vida y le pido a Dios que no me faltes nunca. Yo quisiera que sepas (la, la, la, la) que nunca quise así (la,la,la,la); que mi vida comienza (la,la,la,la) cuando te conocí. (...) Sigue leyendo. Diario de Pontevedra. De Méndez Ferrín, Marisol y Demetrio.