Mostrando entradas con la etiqueta Ana Isabel Vázquez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ana Isabel Vázquez. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de mayo de 2013

Carta a Miguel Filgueira



O outro día vinte. Eu viña de ver os maios, creo. Todos os anos vou velos á Ferreiría e aos quince minutos de chegar recordo que me aburren. Aos maios habería que darlles unha volta, non sei, facelos máis entretidos. Quizais dotalos dun aire máis roqueiro: en lugar de saír os nenos recitando esas coplas antigas mentres entrechocan os paus, poderían subir ao escenario e arrancar dun bocado a cabeza dun morcego vivo, en plan Ozzy Osbourne. Iso non o teño moi claro aínda, pero déixoche caer a idea por se queres trasladarlla a Demetrio, o meu segundo concelleiro preferido (agora Ana Isabel é a terceira). Pois aos maios, dicíache, fáltalles un algo. As tradicións pérdense se non se actualizan. 

Perdoa o inciso. Estabas, dicía, sobre unha moto. Conxelóuseme o espírito: levabas un casco cibernético en plan Blade Runner que seguramente che proporciona, ademáis da seguridade regulamentaria, outro tipo de vantaxes, coma conexión a Internet e auga potable. 
Saudáchesme: “Ata logo, Cota”. Segue lendo en Diario de Pontevedra. Carta a Miguel Filgueira.


sábado, 5 de enero de 2013

Carta a los Reyes Magos


Durante mucho tiempo, puede que entre los seis y los cuarenta años, creí equivocadamente que los Reyes Magos eran mis padres. Su ausencia física o geográfica me demostró que no era así, pero como los regalos seguían llegando empecé a sospechar que los Reyes Magos eran mi hermana Marcela. Eso hasta hace un par de navidades, cuando ella me llamó por teléfono desde Poio a una hora a la que tendría que estar entregando los regalos a los niños de Nueva Zelanda. Así fue como supe, por descarte, que los Reyes Magos son los Reyes Magos. 
Esta vez les envié una carta más bien extensa que empieza así: «Queridos Melchor, Gaspar y Baltasar. Este año he sido bueno y por eso quiero pediros tres cosas: oro, incienso y mirra». (...)  Diario de Pontevedra. Carta a los Reyes Magos.



jueves, 28 de junio de 2012

Terror el el Museo



En 1884 se celebró la fundación de la Sociedad Arqueológica de Pontevedra, germen del actual Museo Provincial. En 1927 se fundó el propio Museo, cuyo director pasó a ser Casto Sampedro, quien ya presidía la Sociedad Arqueológica. Casto Sampedro falleció en 1937, momento en el que Gerardo Álvarez Limeses ocupó el cargo de manera accidental hasta 1940. Fue sucedido por Filgueira Valverde, quien se encargó del asunto hasta 1986. Y a partir de ese año, el jefe es Carlos Valle, quien a la edad de su jubilación habrá cubierto un mandato de treinta y cinco años, más o menos. 


Es decir: cuatro directores ha tenido el Museo de Pontevedra en casi cien años, pero uno de ellos, el suegro de Alexandre Bóveda, apenas duró tres años, que fue lo que tardó en morir. No diré yo si esa larguísima permanencia de sus directores en el cargo es buena o mala para un museo. Dígalo usted. A la Iglesia le funciona con sus Papas. Me limito a constatar un hecho y a afirmar que por suerte para la institución, Filgueira fue un gran director, igual que afirmo que Filgueiras no salen así como así bajo las piedras. (...) Diario de Pontevedra. Terror en el Museo.