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lunes, 3 de junio de 2013

El hombre que no quiso ser PTV



Miguel Filgueira y yo nos miramos desafiantes, midiéndonos las gorras: la mía informalmente elegante, clásica, sobria, bella en todas sus formas; la suya, no. Más bien algo estrafalaria, diría yo, sobrecargada de líneas, quizás diseñada por un Gaudí de las gorras, o tal vez por un chino desequilibrado. 

“¡Madre del amor hermoso –exclamó Filgueira para sí-, qué guapo es este muchacho y qué bien le sienta esa gorra!”. Obviamente, empezamos hablando del PXOM y del voto conjunto de PP y PSdeG. “¿Me ves muy preocupado? –pregunta-: Pues eso. El tiempo dirá a dónde nos lleva este tema a cada uno y cómo reacciona la ciudadanía. Por nuestra parte, fue muy claro Mosquera: están marcando territorio. Es su pan para hoy. Allá ellos”. 

Me cuenta luego su bautizo como concejal. El tema de las dedicaciones desatado cuando tomó posesión. Cree que Jacobo Moreira se equivocó al romper el pacto acordado entre todos. “Hicimos lo posible por reconducir la situación y salvarle la cara de paso. Pero se empeñó en avanzar hacia el fango y pasó lo que pasó. No fue agradable para mí, y luego vino lo de las jornadas sobre cooperativas”. Se refiere a la acusación lanzada poco después desde el PP de que compaginaba su cargo con trabajos externos. “Tuve que salir al paso y aclarar que yo había coordinado las jornadas, que lo había hecho gratis en mi tiempo libre y lo haré siempre que pueda porque conozco a fondo el mundo de las cooperativas y sé por mi propia experiencia que ofrecen una salida laboral y profesional a mucha gente. Son puestos de trabajo. ¿Recuerdas la columna de Jabois? La tengo por ahí guardada”. (...) Sigue leyendo en Diario de Pontevedra. El hombre que no quiso ser PTV.


lunes, 6 de mayo de 2013

Carta a Miguel Filgueira



O outro día vinte. Eu viña de ver os maios, creo. Todos os anos vou velos á Ferreiría e aos quince minutos de chegar recordo que me aburren. Aos maios habería que darlles unha volta, non sei, facelos máis entretidos. Quizais dotalos dun aire máis roqueiro: en lugar de saír os nenos recitando esas coplas antigas mentres entrechocan os paus, poderían subir ao escenario e arrancar dun bocado a cabeza dun morcego vivo, en plan Ozzy Osbourne. Iso non o teño moi claro aínda, pero déixoche caer a idea por se queres trasladarlla a Demetrio, o meu segundo concelleiro preferido (agora Ana Isabel é a terceira). Pois aos maios, dicíache, fáltalles un algo. As tradicións pérdense se non se actualizan. 

Perdoa o inciso. Estabas, dicía, sobre unha moto. Conxelóuseme o espírito: levabas un casco cibernético en plan Blade Runner que seguramente che proporciona, ademáis da seguridade regulamentaria, outro tipo de vantaxes, coma conexión a Internet e auga potable. 
Saudáchesme: “Ata logo, Cota”. Segue lendo en Diario de Pontevedra. Carta a Miguel Filgueira.


sábado, 2 de marzo de 2013

Me consta, no me consta



El concejal Miguel Filgueira, el de Bicicletas, se compró al fin una bici. Me consta. El clamor popular adquirió dimensiones alarmantes y el hombre, atento a las demandas de sus representados, no lo dudó: ahora me lo cruzo cada dos por tres, siempre pedaleando de un lado a otro. Igual me persigue para que lo vea en la bici y venga a contarlo. No me consta. Es una bici de paseo, tipo inglés, que otorga al pasajero ese aire de elegancia decimonónica que tanto echamos en falta en estos tiempos aciagos. Justo es decir que nos ha dado una lección de humildad a todos los que nos tomamos a cachondeo su cometido de fomentar las bicis, como usted y yo. 

Hubo Pleno el martes, que empezó con la toma de posesión de tres nuevos concejales, y van cinco: cuatro del PP y el propio Filgueira. Hubo dos mociones cojonudas del PP: una para felicitar a Ana Pastor por la bajada parcial del precio del peaje a Vigo. Jacobo Moreira dijo que era un «hecho histórico». No sé. No me consta. Un hecho histórico fue la expulsión de las tropas napoleónicas, por ejemplo. Si empezamos a llamar histórico a todo, el día que nos pongan una caña bien tirada acabaremos jurando que vivimos un hecho histórico. Con todo, fue el mejor momento de Moreira, que acabó acusando a PSdeG y BNG de no tener la valentía ni la hombría ni la gallardía de felicitar a la ministra. Cuando dijo «hombría», las mujeres del BNG se revolvieron en sus asientos indignadas, como si tuvieran delante a Toni Cantó mandándolas a la cocina a por cervezas. (...) Sigue leyendo en Diario de Pontevedra. Me consta, no me consta.


sábado, 5 de enero de 2013

Carta a los Reyes Magos


Durante mucho tiempo, puede que entre los seis y los cuarenta años, creí equivocadamente que los Reyes Magos eran mis padres. Su ausencia física o geográfica me demostró que no era así, pero como los regalos seguían llegando empecé a sospechar que los Reyes Magos eran mi hermana Marcela. Eso hasta hace un par de navidades, cuando ella me llamó por teléfono desde Poio a una hora a la que tendría que estar entregando los regalos a los niños de Nueva Zelanda. Así fue como supe, por descarte, que los Reyes Magos son los Reyes Magos. 
Esta vez les envié una carta más bien extensa que empieza así: «Queridos Melchor, Gaspar y Baltasar. Este año he sido bueno y por eso quiero pediros tres cosas: oro, incienso y mirra». (...)  Diario de Pontevedra. Carta a los Reyes Magos.



viernes, 2 de noviembre de 2012

El escribano palustre




Nadie habla de lo más destacable del último pleno, el escribano palustre, porque la prensa está vendida a la oligarquía y nos distrae con cortinas de humo que ocultan la verdadera información. Claro, luego tiene que venir alguien libre como yo, a quien la oligarquía no ha decidido comprar de momento, para contar las verdades. Y la verdadera noticia no es que Louro llamara carroñero a Jacobo Moreira, que eso ya no es ni noticia. “Carroñero” es el insulto oficial en el Concello y de tanto usarlo acabarán convirtiéndolo en un título honorífico. Salió Moreira buscando el cuerpo a cuerpo contra todo lo que se movía por el teatro. Empezó a lanzar hostias por doquier, nombrando en el mismo discurso a Beiras, a un Luís Bará sorprendido porque el tema no iba con él; al alcalde Lores, que lo miraba por encima de las gafas; a Raimundo, a Louro, a todos. Yo pensé que en una de esas Moreira se iba a levantar para venir a por mí a provocarme, y ahí estaba yo todo acojonado, revolviéndome en el asiento: “Si me provoca le meto una patada en los huevos”.

La verdadera noticia aquí, la información que nos oculta la prensa entregada al poder es el caso del escribano palustre. El PP expuso con rotundidad lo que considera un problema de envergadura sin igual. Y lo único que consiguen con eso es complicarnos la vida. Cuando no sabíamos del escribano palustre vivíamos en la ignorancia, ya, pero ahora tenemos una nueva preocupación.

El encargado fue Argenti, quien arrancó pidiendo protección para el escribano palustre. Hablaban sobre no sé qué del puerto de Marín y Argenti se puso muy serio y dijo: “Hay que proteger al escribano palustre”. Los concejales se miraban unos a otros y sacaban sus dispositivos para buscar en Internet al escribano palustre. Yo pensé en principio que el escribano palustre es algún trabajador del puerto, un secretario mal considerado o algo similar: “Que se presente el escribano palustre, que quiero dictar una carta”. Pero resulta que no, que es un bicho, un pájaro que seguramente está hasta los cojones de que le llamen así y por eso está en peligro de extinción en esta zona. Si yo soy un pájaro y alguien me llama escribano palustre hago las maletas, cojo a mi familia y me largo a vivir a otro puerto donde me respeten: “Escribano palustre será tu padre”. 

Debe quedar sólo un escribano palustre, porque Argenti se refería a él en singular: “el escribano palustre”. No sé para qué queremos en Pontevedra un escribano palustre, que no sirve para nada. El concelleiro Filgueira debería coger su bicicleta, buscarlo y pegarle un tiro en la cabeza. Asunto resuelto. El futuro de nuestra ciudad no puede depender de un pájaro. Tenemos suficientes problemas  como para ponernos ahora proteger al puto escribano palustre.

Publicado en Diario de Pontevedra el 1-11-2012


jueves, 26 de julio de 2012

Dedicación exclusiva



Es sintomático que el mayor grado de fricción en el último Pleno municipal se haya dado precisamente a causa de los sueldos de los concejales. Todo comenzó cuando los del PP se quejaron de que al nuevo concejal del BNG, Miguel Filgueira, se le diera una dedicación exclusiva. Eso en Pontevedra se paga a razón de tres mil quinientos euros al mes, que vienen siendo cuarenta y dos mil al año. Yo creo que Filgueira se los merece. Es el que se encargará del fomento del transporte público (cuando exista), sanidad animal (matar gatitos), la parroquia de Mourente y fomento del uso de la bicicleta. 


Para comenzar, Filgueira necesita una bici. Una buena bicicleta, ¿para qué? Pues para ir a Mourente. Cae de cajón, entre otras cosas porque no hay transporte público y tampoco será cosa de ir en coche siendo el concejal de las bicicletas. No basta con la bici. Necesita complementos: ruedines (dos, uno a cada lado); cesta (para meter los cadáveres de gatitos que irá matando por el camino), un buen casco (por si fallan los ruedines), y una soga de estrangular gatitos. No una soga cualquiera de esas que venden los chinos, que luego lo barato sale caro. Y clembuterol u otras sustancias dopantes imprescindibles para todo ciclista decente. (...) Diario de Pontevedra. Dedicación excusiva.